¿Que perder cuando ya no te queda nada por perder?
Cuando te has arrastrado por barro, por lodo, por las tuberías más apestosas de Manhattan... Cuando ya no podías caer más bajo y caes... a los suburbios infrahumanos de un mundo que jamás ni creíste existir.
Naturaleza humana asquerosa, que se acostumbra a lo malo, a la mierda, a la porquería, y lo adapta a su rutina, maldita, lo hace suyo y hasta le crea adicción.
Debí salir corriendo la primera vez que bajé a la planta -1. Llegas y alucinas, flipas y gritas que no quieres volver a venir aquí en tu vida, esto no es normal. Pero aún así perdonas, piensas que no volverá a pasar más. Nunca he estado tan equivocada. Todo pasa una y otra vez, de nuevo, se repite y no deja de hacerlo. Es como un bucle. Una espiral. Atrapada. Moribunda. Medio muerta.
Corres hacia tu propia tumba. Vas preparando poco a poco tu funeral. Lloras, te duele, pero también ries. Ya no eres tú, eres una loca. Ya no tienes nada que perder porqué no te queda nada, todo lo perdiste, tu esencia, todo.